La MSI Z270 Gaming Pro Carbon es la placa más alta de la serie Performance Gaming de MSI con chipset Z270. Se analiza junto a un Intel i5 7600K para valorar la plataforma Kaby Lake y su potencial de overclock.
El chipset Z270 y la plataforma Kaby Lake
La MSI Z270 Gaming Pro Carbon pertenece a la serie Performance Gaming del fabricante y ocupa en ella el puesto más alto. Se construye sobre el chipset Z270 de Intel, orientado a la gama media-alta y a quienes buscan exprimir su procesador. Es el sucesor del Z170, con nombre clave Union Point, y comparte con él una estructura muy parecida. Las novedades más relevantes son:
- Soporte para Intel Optane, un estándar de memoria de almacenamiento todavía en desarrollo en el momento del análisis.
- Compatibilidad oficial con memoria DDR4 de hasta 2400 MHz, aunque en la práctica se alcanzan velocidades muy superiores.
- Cuatro pistas HSIO adicionales, que mejoran la compatibilidad de los sistemas multi-GPU con almacenamiento PCIe y controladoras extra.
- BCLK de rango completo.
Kaby Lake: un refinamiento de Skylake
Los procesadores Kaby Lake suponen una mejora leve sobre la serie 6000 Skylake. Por primera vez en muchos años se interrumpe el ciclo tick-tock de Intel: la generación repite por tercera vez el proceso de 14 nm y tampoco trae una arquitectura nueva. El avance proviene de un refinamiento y de un proceso de fabricación muy maduro, que se traduce en frecuencias algo más altas y en un buen margen de overclock en los modelos de la serie K, con un TDP de 91 W frente a los 35 y 65 W de las series de bajo y ultrabajo consumo.
Usar un Kaby Lake no obliga a comprar una placa Z270: la mayoría de las Z170 y H170 lo permiten tras actualizar la BIOS. Solo quien quiera compatibilidad con las futuras unidades Optane necesitará un Z270 junto con un procesador Kaby Lake. En portátiles, en cambio, la generación se queda en USB 3.0 y mantiene memoria DDR3, de modo que allí sí puede notarse cierta merma de rendimiento.
Las tres categorías de procesadores Kaby Lake
Los procesadores para socket 1151 de esta generación se agrupan en tres categorías diferenciadas:
- Socket 1151 de 95 W: i7-7700K y i5-7600K, con multiplicador desbloqueado. El i5-7600K tiene cuatro núcleos y cuatro hilos y una frecuencia base de 3,8 GHz con turbo hasta 4,2 GHz.
- Bajo consumo de 65 W: i7-7700, i5-7600, i5-7500 e i5-7400, sin multiplicador desbloqueado.
- Ultra bajo consumo de 35 W: i7-7700T, i5-7600T e i5-7500T.
Todos integran gráficos Intel HD 630, y solo los dos primeros permiten overclock.
Al elegir una placa para overclock, además del chipset importa la calidad de la alimentación del procesador y la refrigeración de sus fases, porque de ellas depende que la frecuencia elevada se mantenga estable durante horas. También cuenta el número de ranuras M.2 y de puertos SATA disponibles, así como la compatibilidad de la memoria con los perfiles XMP, ya que un kit de frecuencia alta solo rinde si la placa lo admite sin errores.
Conviene además revisar la versión de BIOS con la que sale de fábrica la placa, pues una versión antigua puede impedir arrancar un procesador de generación posterior hasta que se actualice.
En un montaje con un procesador de la serie K, la refrigeración pesa tanto como la placa. Los procesadores de esa serie se venden normalmente sin disipador de serie, así que hay que prever uno de torre o un sistema líquido. Para obtener estabilidad, se suele subir la frecuencia en pasos pequeños y comprobar cada ajuste con pruebas de carga prolongadas, vigilando temperaturas y tensión antes de dar el resultado por bueno. Una fuente de alimentación de calidad completa el conjunto, y una caja con buena ventilación evita que el calor acumulado limite la frecuencia.
Una gran propuesta en el segmento de los 200 euros
La Z270 Gaming Pro Carbon incorpora bastantes extras respecto a la Z170 Gaming Pro Carbon, hasta el punto de plantear si merece la pena invertir en una placa más cara. La respuesta depende de si se van a usar prestaciones muy concretas de la gama superior, como electrónica especializada, funciones avanzadas de overclock o almacenamiento extremo. Los modelos de gama más alta, por ejemplo la Gigabyte Aorus GA-Z270X-Gaming 7, las ofrecen; para el resto de usuarios la Pro Carbon resulta suficiente.
Las gamas de los fabricantes se diferencian cada vez más por criterios muy concretos, como la estética o la presencia de determinadas características, de modo que la placa puede servir de punto de partida para sistemas muy distintos. Quien necesite un formato compacto puede comparar con la MSI B250I Gaming Pro AC. El fabricante ofrece más información sobre la compatibilidad de memoria y de BIOS en su web oficial, y conviene consultarla antes de comprar para verificar la disponibilidad y el precio.
Preguntas frecuentes
¿Qué novedades trae el chipset Z270 frente al Z170?
Mantiene una estructura muy similar, pero añade soporte para Intel Optane, compatibilidad oficial con DDR4 de hasta 2400 MHz, cuatro pistas HSIO adicionales y BCLK de rango completo.
¿Hace falta una placa Z270 para usar un procesador Kaby Lake?
No. La mayoría de placas Z170 y H170 los admiten con una actualización de BIOS. La placa Z270 solo es necesaria para la compatibilidad con las futuras unidades Optane.
¿Es Kaby Lake una nueva arquitectura?
No. Es un refinamiento de Skylake fabricado de nuevo a 14 nm, con frecuencias algo mayores y buen potencial de overclock en la serie K.
¿Qué TDP tienen los procesadores de la serie K?
Los Kaby Lake de la serie K tienen un TDP de 91 W, frente a los 35 y 65 W de las series de bajo y ultrabajo consumo.